A medio café por terminar, a comienzo de otro de los tantos temas de conversación,a un chocolate semi abierto y a 3000 pulsaciones por segundo, me di cuenta de que efectivamente me estaba volviendo loca por ti, no tenia demasiados motivos para hacerlo, pero nunca pude borrar esa sonrisa de mi cabeza, esa sonrisa que largaste cuando te dije alguna de las tantas idioteces que suelo decir, cuando, créeme, solo quiero que me trague la tierra, supongo que ese fue motivo suficiente.
Me tomo ocho vueltas en mi estomago, y tan solo una en mi cabeza comprenderlo, ni yo misma sabia que quería hacer, si mostrarte cuan perdida estaba, o disimular hasta que tu risa provoque la mía y fuera tan evidente que hasta tu te dieses cuenta, supongo que no fue necesario decir nada, que al acabar ese café ya sabias que estaba perdida, y tenias dado por echo que mas tarde te perderías tu también.
Puede que esto pierda el sentido con los días, puede que nunca lo haya tenido, puede que siempre seamos dos , uno un poco mas loco por el otro.