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lunes, 30 de enero de 2012

¿Recuerdas cuándo eras pequeña y creías en los cuentos de hadas? Fantaseabas sobre cómo sería tu vida, con un vestido blanco y tu príncipe azul llevándote a su castillo sobre la colina; por las noches te echabas en la cama, cerrabas los ojos y te abandonabas a tu fe. Santa Claus, el ratoncito perez, el príncipe azul estaban tan cerca; pero vas creciendo y un día abres los ojos, y los cuentos de hadas han volado. La mayoría de la gente acude a aquellos en quiénes confían. La cuestión es que es difícil dejar que los cuentos de hadas desaparezcan; a casi todo el mundo le queda una mínima esperanza que un día abrirá los ojos y verá que se han hecho realidad. Cuando el día llega a su fin, la fe es un misterio, aparece cuando menos te lo esperas. Es como si un día te dieras cuenta de que los cuentos no son exactamente como lo habías soñado. El castillo, puede que no sea un castillo, no es tan importante eso de ser felices para siempre,
basta con ser felices en el momento.













volver a ser tu niña me haría tan feliz.









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